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lunes, 19 de marzo de 2012

Tarazona

 
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El Tiempo en Tarazona

 Tarazona es un municipio español perteneciente a la provincia de Zaragoza, en la Comunidad Autónoma de Aragón. Es la capital de la comarca de Tarazona y el Moncayo y sede episcopal desde al menos el año 449.
  Tarazona se encuentra en el valle medio del río Queiles, a una distancia de 89 km de Zaragoza. Está emplazada en las faldas del Moncayo, a 14 km del mismo y su parque natural, y a 15 km del Monasterio de Veruela.
  Es encrucijada de caminos entre Aragón, Navarra, Castilla y La Rioja, estando situada a 7 km de la Comunidad Foral de Navarra por la N-121 y a 10 km de la provincia de Soria por la N-122. Sólo es accesible por carretera, ya que no dispone de línea ferroviaria, aunque antiguamente sí que había.
Cuenta la leyenda que Tarazona fue fundada por Tubal Caín, y reedificada por Hércules. Así reza en el escudo de la ciudad: «TubalCain me aedificavit. Hércules me reaedificavit».
  Los restos más antiguos de la actual Tarazona datan de fines del siglo I a.C., si bien existen noticias documentales y numismáticas anteriores. En la época ibérica la ciudad se reducía al barrio del Cinto, pero tras la conquista romana crece el perímetro urbano extendiéndose hacia el río Queiles y ocupando la vega sobre la que hoy se alza la catedral. En la Hispania romana Tarazona recibió el nombre de Turiaso, siendo una próspera ciudad de derecho romano —es decir, sus habitantes tenían pleno derecho de ciudadanía romana— que llegó a acuñar moneda propia.
  Las invasiones del siglo III conllevaron la destrucción de la parte baja de Tarazona, quedando los supervivientes recluidos en la zona del Cinto. A pesar de ello, la ciudad no desaparece sino que, por el contrario, surge en el siglo VI como una de las fortalezas visigodas más importantes frente a los vascones. La catedral visigoda se hallaba situada en la actual Iglesia de San Atilano o en la de la Magdalena al menos desde el año 449. La Virgen del Río es, desde entonces, la patrona de Tarazona, celebrándose su festividad el 7 de noviembre.
  Ocupada por los musulmanes en torno al año 714, la ciudad crece notablemente en las siguientes décadas, constituyendo el barrio del Cinto el núcleo principal o medina. Asimismo, surgen dos arrabales, uno en el actual barrio de San Miguel y otro en la zona de la calle Alta Merced. Se desconoce la ubicación de la mozarabía, que debió de ser importante hasta su traslado en 878 a Tudela, hecho que propició una importante regresión demográfica. Por su parte, los judíos estaban instalados en la llamada judería vieja.
  Tras la toma de La Aljafería de Zaragoza en junio de 1118, las tropas cristianas vencieron en las proximidades de Tarazona al ejército musulmán que acudía en ayuda de Zaragoza. Reconquistada Tarazona en 1119 por Alfonso I de Aragón, la ciudad se convirtió en sede episcopal. A la muerte de este monarca, Alfonso VII de Castilla ocupó varias ciudades aragonesas —entre ellas Tarazona— aunque poco después retornó a manos aragonesas. Tarazona quedó emplazada como ciudad fronteriza entre Castilla, Navarra y Aragón, cobrando especial importancia estratégica.
  Tras la Reconquista, Tarazona acoge a un importante número de repobladores en 1119. Se crean dos barrios nuevos, uno en la calle Mayor y otro alrededor del arrabal de San Miguel. Desplazados los musulmanes al alejado arrabal de Tórtoles, los judíos extienden su barrio mezclándose con los cristianos en la llamada judería nueva. A mediados del siglo XII se construye al otro lado del río la Catedral Nueva.
  En las Cortes que se desarrollaron en Tarazona en 1283 se formó la "Unión" de los nobles contra el rey —véase Unión de Aragón—. La ciudad recibió diversas concesiones de manos de Jaime II de Aragón, tales como la autorización para celebrar dos ferias al año (1301), el disfrute del Moncayo para los turiasonenses (1323) y el privilegio de franqueza para sus vecinos (1327). En la llamada Guerra de los Dos Pedros, la ciudad fue ocupada por las tropas castellanas durante nueve años; finalmente los aragoneses, con la ayuda francesa, recuperaron la ciudad en 1366. Tarazona fue también sede de una de las cinco juntas que se ocupaban de la persecución de los malhechores en el Reino de Aragón.
  Tarazona recupera a lo largo del siglo XV la población que había perdido en el siglo XIV como consecuencia de las guerras y la peste. Sin embargo, con la unión de Castilla y Aragón (1492) la función defensiva de la ciudad dejó de tener relevancia. En 1495 se celebran en Tarazona unas Cortes en las que se decide establecer y determinar la población de Aragón, llevándose cabo el primer censo completo y fidedigno de la región. La ulterior expulsión de los moriscos supuso una importante pérdida para Tarazona, quedando abandonados algunos pueblos del valle del Queiles.
  En la Guerra de Sucesión, Tarazona se puso bajo la bandera del que sería el futuro monarca, Felipe V, quien en 1707 recompensó la fidelidad de la ciudad con una serie de privilegios. De esta forma, a finales del siglo XVIII Tarazona se sitúa como la segunda población de Aragón después de Zaragoza. En el siglo XIX, durante la Guerra de la Independencia, las tropas francesas ocuparon Tarazona, enviando la ciudad un representante a las Cortes de Cádiz para defender la Constitución. Después de la contienda comienza la industrialización de la ciudad, quedando incorporada definitivamente en la provincia de Zaragoza tras la reforma del Estado de 1833.
  Tras el ascenso demográfico a lo largo del siglo XIX y principios del siglo XX, Tarazona pierde parte de su función comercial y de servicios al quedar fuera de los nuevos ejes de comunicación. Aún así, la Primera Guerra Mundial supuso un primer impulso para la industria textil, pero sería la Guerra Civil Española la que comporta un mayor auge económico, constituyendo un importante centro industrial en el que destacaba la producción de fósforos y la industria textil. La posterior crisis de ambos sectores así como la competencia planteada por la vecina Tudela supusieron un estancamiento en la demografía y en la expansión urbana de la ciudad. A partir del siglo XXI la población se ha estabilizado.
  Tarazona tiene una población en torno a los 11.000 habitantes y pese de 1972 y de la cual quedan hoy distintos edificios ferroviarios y la Vía Verde del Tarazonica, que ha recuperado el trazado para el ocio público.
  El casco antiguo de Tarazona fue declarado Conjunto histórico artístico en 1965.
  Como muchas de las ciudades y pueblos de Aragón, Tarazona posee notables representaciones del arte mudéjar, protegidas por la Unesco. Hoy en día el casco antiguo está experimentando un profundo cambio gracias a diferentes iniciativas centradas en la restauracion de bienes inmuebles particulares destacando especialmente las obras de la Fundación Tarazona Monumental en el barrio de la Judería.
  Destaca la majestuosa Catedral de Nuestra Señora de la Huerta de Tarazona, de planta gótica, una de las construcciones más características del mudéjar español y una de las escasas catedrales edificadas en este estilo arquitectónico.
  Iniciada su construcción a mediados del siglo XII, fue consagrada en 1235, siendo en gran parte destruida en el siglo XIV a causa de la Guerra de los dos Pedros.
  Desde 1985 ha permanecido cerrada al público debido a unas largas obras de restauración integral. El 20 de abril de 2011 se reconsagró al culto coincidiendo con la consagración en el año 1235 e posteriormente a ello se abrió al uso turístico y litúrgico.
  De gran interés es también la Casa consistorial de Tarazona, edificada entre los años 1557 y 1563 en la Plaza Mayor o del Mercado para cumplir la función de Lonja. Solo a mediados del siglo XVII el edificio pasó a ser utilizado como Casa Consistorial propiamente dicha. Su fachada tiene una portada renacentista que contiene las figuras de Hércules —mítico fundador de la ciudad—, Pierres, Caco —seres mitológicos habitantes del cercano Moncayo— y la procesión de coronación del emperador Carlos V en Bolonia. La plaza es citada por Gustavo Adolfo Bécquer en sus "Rimas y leyendas".
  Son destacables la Iglesia de Santa María Magdalena con su esbelta torre, de estilo románico-mudéjar y el templo más antiguo conservado en la ciudad, así como el Palacio Episcopal, antigua zuda musulmana y posterior residencia de los reyes de Aragón que en 1386, tras la destrucción de las casas episcopales de El Pueyo, en el barrio de la Almehora, fue comprado por el obispo Pérez Calvillo. Aquí se inició una profunda transformacón del edificio que no acabó hasta el episcopado de González de Munébrega (1547-1567). Destaca la cúpula de la escalera noble, el patio y el salón de retratos de obispos, obras de Pietro Morone y la galería de arquillos de la fachada que da al río Queiles además del retablo exterior de la fachada sur. En 1591 Felipe II celebró Cortes en este edificio tras las Alteraciones de Aragón y redujo severamente la institución del Justicia de Aragón. En esa misma estancia en la ciudad el rey regaló una coraza de plata labrada, en agradeciemiento a esta por su apoyo en el conflicto, que a principios del siglo XX fue vendida a un anticuario y hoy se encuentra en el Museo Británico. Otro triste episodio es la venta, también en la primera mitad del siglo pasado, de tres techumbres mudéjares del Palacio Episcopal al magnate americano de los medios de comunicación William Randolph Hearst.
  Tampoco hay que olvidar las Casas Colgadas, conjunto de viviendas que fue edificado aprovechando el adarve de la muralla del barrio del Cinto. Sus fachadas posteriores quedaban voladas sobre la Judería. Precismante esta zona dio cobijo a la importante comunidad judía afincada en Tarazona hasta su expulsión en 1492 tras el Edicto de Granada. El barrio judío constaba de dos núcleos a distinta cota, la Judería Vieja y la Judería Nueva. Está documentada también la existencia de dos sinagogas cuyos restos no han sido localizados. Este barrio se emplazaba fuera del recinto amurallado de la ciudad.
  En distintos puntos de el barrio de El Cinto (barrio encintado por la muralla) todavía se pueden observar distintos lienzos de la muralla, en ocasiones integrada en viviendas particulares, especialmente visible en la entrada por el camino de Castilla y quedan en pie varias de las puertas de acceso.
  La Plaza de Toros Vieja, construida con planta octogonal entre 1790 y 1792 en el antiguo prado de la ciudad, era un edificio de 32 viviendas cuyos dueños alquilaban los balcones cuando había festejos. Hoy sigue habitada en su totalidad dado que las actuaciones se trasladaron a la nueva plaza en 1870. Desde 2001, esta plaza de toros posee la declaración de "Bien de Interés Cultural". Entre la arquitectura civil palaciega destaca sobre otros el Palacio de Eguarás, del siglo XVI, que presenta un importante estado de deterioro pero cuyo patio renacentista está recientemente restaurado.
  Cerca de la plaza se encuentra el Santuario de la Virgen del Río, construido en el siglo XVIII con el fin de acoger la imagen de Nuestra Señora aparecida junto al río. La Virgen del Río es desde entonces la patrona de Tarazona, celebrándose su festividad el 7 de noviembre.
  También hay que nombrar el Teatro de Bellas Artes, concluido en el año 1921, y que hoy alberga la exposición permanente "Paco Martínez Soria". Este espacio expone material fotográfico, audiovisual y objetos de la vida personal y profesional del actor. Recientemente se ha dedicado una sala museo a la artista Raquel Meller, también originaria de Tarazona.
  Tarazona cuenta con varios antiguos conventos como el de San Francisco, fundado según la tradición, por San Francisco en 1214 y donde en 1495 Francisco Jiménez de Cisneros fue consagrado arzobispo primado de Toledo en presencia de los Reyes Católicos y el de Nuestra Señora de la Merced. Este último, erigido a comienzos del siglo XVIII, sirve hoy de sede al Conservatorio Estatal de Música. Otros ex-conventos son los de Santa Teresa de Jesús (vulgo El Carmen), de Santa Ana, de San Joaquín y de la Concepción de Nuestra Señora que junto a las iglesias de San Vicente Mártir, San Miguel y San Atilano suponen el múltiple y diverso conjunto de edificios religiosos que existen en la ciudad consecuencia en gran medida de ser sede episcopal.
  Fiestas:
  El «Cipotegato» es la tradición más universal de Tarazona y tiene lugar cada año el 27 de agosto. Las fiestas, en honor al patrón San Atilano, se alargan hasta el 1º de septiembre. Esta tradición fue declarada de interés turístico regional en 1998 y de interés turístico nacional en 2009.
Unas horas antes del mediodía del día 27, la plaza del Ayuntamiento aparece concurrida de gente y minutos antes de la salida del esperado personaje, se comienza a vitorearlo con cánticos. A mediodía, el Cipotegato —mítico personaje turasionense encapuchado y disfrazado de arlequín con los colores amarillo, rojo y verde— irrumpe en la plaza a través de un pasillo abierto entre la multitud por amigos y antiguos Cipotegatos. Atravesando la plaza, es perseguido por la muchedumbre que le arroja tomates. Si sale triunfante, será subido a la escultura erigida en su honor en la misma plaza. El Cipotegato es elegido anualmente en un sorteo realizado entre los jóvenes de la población.
  La conclusión de las fiestas tiene lugar el 1º de septiembre con la denominada «quema del sapo», en donde se quema la imagen de un sapo o rana en una maqueta relacionada con algún hecho acaecido en Tarazona o en el resto del país.
  La fiesta aparece documentada a principios del siglo XX en el archivo municipal en donde consta el pago de seis pesetas al encargado de representar el personaje del Cipotegato. No es hasta la mitad del siglo XX cuando comienza la popular tradición de arrojar tomates al Cipotegato.
  Existe otra tradición turiasonense documentada en el archivo de la Catedral de Tarazona a finales del siglo XVIII. En ella, un personaje llamado «el Pellexo de Gato» persigue a los niños durante la fiesta del Corpus Christi.
  "Antiguamente, en Tarazona había una cárcel. Una vez al año, en fiestas, se daba la oportunidad a un preso de ser libre. Se le daba un palo con una cadena que acababa en una bola, (tal como el que lleva el Cipotegato actualmente), y se le decía que si era capaz de salir del pueblo era libre. Entonces se le soltaba en medio de la plaza del ayuntamiento. Lo que él no sabia es que le esperaba todo el pueblo con piedras en las manos." (El Deivi, La Cafetría, 1995)
  La Semana Santa es la otra gran festividad de Tarazona, declarada de interés turístico regional y en la que participan 10 cofradías.
  También destaca la celebración de la festividad de San Miguel, en el barrio del mismo nombre, a finales de septiembre o la romería del Quililay, el primer domingo del mes de julio.
  Tarazona acoge la única Casa del Traductor de España, un centro para estancias creativas de traductores literarios de todo el mundo que trabajen con uno de los idiomas oficiales de España (castellano, catalán, vasco, gallego) y cualquier otra combinación de idiomas. La casa fue fundada en 1988 por Francisco Uriz, Premio Nacional de Traducción. Forma parte de la Red Europea de Centros Internacionales de Traducción (RECIT).
  Personas ilustres:
  • San Atilano (850? - 916), primer obispo de Zamora.
  • Francisco de Silos (finales del siglo XVI - 1632), compositor.
  • Félix Navarro (1849 - 1911) , arquitecto.
  • Raquel Meller (1888 - 1962) cupletista, actriz y cantante.
  • Ángel Chueca Sainz (1883 - 1960), ingeniero.
  • Paco Martínez Soria (1902 - 1982), actor.
  • Gabriel Cisneros (1940 - 2007), político, ponente de la Constitución de 1978.
  • Marisa Porcel (n. 1943), actriz.
Fuente:  http://es.wikipedia.org/wiki/Tarazona













































































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